
Al parecer esas fueron las palabras del Director Técnico del Club Atlético Peñarol hacia su Presidente. Corrían los primeros dias del año 2002 cuando la directiva del prestigioso cuadro uruguayo era sometido a una de las vergüenzas mas grande de su historia. El Dr. Juan Pedro Damiani, reconocido por su quinqueño como presidente de Peñarol, pero aún mas reconocido por su nulo intento de ser un descubridor de futuras estrellas africanas, en las que fue victima de las pérdidas de dinero mas grandes de su vida, acercó en esta oportunidad a un ser humano con una masa muscular envidiable en cualquier mente de algun enfermo del fisicoculturismo.
Joseph Akongo, camerunés, no pregunten de que ciudad, tampoco pregunten de que equipo, y mucho menos le pregunten algo a él porque tenía tanto conocimiento del idioma como del mismo deporte, osea, ninguno. En realidad, nos queda la duda si jugó en algun club de su país. Apareció en los entrenamientos como una de las grandes incorporaciones, colmando los aromos por hinchas que querían degustar su fútbol. Al parecer sus “pruebas” en los entrenamientos habian sido aprobadas con exelentes notas, habria hecho algunos goles y con constanes participaciones en las jugadas de peligro, queda claro que vivíamos momentos de mucha pobreza futbolística. Ya los periodistas hablaban de su potencia y agresividad, y de su notable falta de técnica.
Finalmente el jugador fue despedido del club, su paradero es totalmente desconocido. Pero hay algo de lo que todos estamos seguros, su futuro tiene que ser lejos de una cancha de fútbol, no hay dos Uruguays como para que este hombre tenga lugar en el deporte mas famoso del mundo.
*El que no este de acuerdo, que me demuestre lo contrario*
Chiago
